El Niño podría reducir el llenado de embalses del SIN a 15% el próximo año, afectando a cuatro represas con bajo nivel actual
Cuatro represas clave del Sistema Interconectado Nacional ya operan por debajo del 50% de su capacidad en la antesala del fenómeno climático.
En resumen
El fenómeno de El Niño se espera que reduzca los embalses del Sistema Interconectado Nacional a un mínimo del 15% en 2025. Cuatro represas clave del SIN ya tienen menos del 50% de su capacidad de llenado, lo que anticipa desafíos para el sector energético del país.
Qué ocurrió Se proyecta que el fenómeno de El Niño reducirá el nivel de los embalses del Sistema Interconectado Nacional (SIN) hasta un mínimo del 15% en 2025. Actualmente, cuatro represas clave de este sistema ya registran menos del 50% de su capacidad de llenado. Esta situación genera una preocupación anticipada para el sector energético del país.
Contexto Colombia se enfrenta a la inminente intensificación del fenómeno de El Niño, cuyas repercusiones ya se observan en los niveles de los embalses. El sector energético depende en gran medida de la generación hidroeléctrica, haciendo que el estado de los embalses sea un indicador crítico para la estabilidad del suministro eléctrico. La proyección de niveles tan bajos para el próximo año sugiere un panorama complejo para la gestión energética.
Datos importantes Se estima que el nivel de los embalses del SIN podría alcanzar un mínimo del 15% durante el año 2025. Cuatro represas fundamentales dentro del Sistema Interconectado Nacional actualmente presentan menos de la mitad de su capacidad de almacenamiento. La fuente no precisa los nombres de estas cuatro represas ni sus niveles exactos de llenado.
Por qué es importante Esta situación es crítica porque el bajo nivel de los embalses impacta directamente la capacidad de generación de energía hidroeléctrica en Colombia. Una reducción significativa en la disponibilidad de agua podría llevar a un incremento en los costos de la energía, la necesidad de activar plantas térmicas, o incluso posibles restricciones en el suministro. El sector económico y la estabilidad fiscal del país podrían verse afectados por el encarecimiento de la energía.
A quién afecta Esta situación afecta directamente a los consumidores de energía en todo el país, incluyendo hogares y empresas, debido a posibles aumentos en las tarifas o restricciones en el servicio. También impacta a las empresas generadoras de energía, especialmente las hidroeléctricas, y a la economía nacional en general por la potencial alza en los costos de producción y operación. Las finanzas públicas podrían verse comprometidas si se requieren subsidios o inversiones extraordinarias para garantizar el suministro.
Qué debe tener en cuenta Los ciudadanos y las empresas deben estar atentos a los comunicados oficiales sobre el estado de los embalses y las proyecciones energéticas. Se recomienda adoptar medidas de ahorro y uso eficiente de la energía para contribuir a la gestión de la demanda. Es importante que los actores económicos evalúen los posibles impactos en sus presupuestos operativos debido a un eventual incremento en los costos de la energía.
Fuentes y verificación Información tomada de La República · Economía: https://www.larepublica.co/economia/el-fenomeno-de-el-nino-presionaria-los-embalses-a-un-minimo-de-15-el-proximo-ano-4479197 NOTICIAS ASCONFIJY verifica cada publicación con la fuente oficial y actualiza la nota si la información cambia.
Análisis de nuestros columnistas
Análisis de José Luis Oñate Torres
Columnista · Análisis contable y tributario
Análisis de José Luis Oñate Torres
Análisis técnico preparado con asistencia de IA y publicado únicamente después de revisión editorial.
La proyección de que el fenómeno de El Niño reduzca el llenado de los embalses del Sistema Interconectado Nacional (SIN) a un 15% en 2025, con cuatro represas ya por debajo del 50% de su capacidad, presenta implicaciones económicas y financieras significativas para el tejido empresarial y los ciudadanos en Colombia. Desde una perspectiva contable, las empresas deberán anticipar un posible incremento en sus costos operativos debido al encarecimiento de la energía. Este aumento en los costos podría traducirse en una disminución de los márgenes de utilidad, afectando la rentabilidad y, por ende, la evaluación de proyectos de inversión y la liquidez. La necesidad de activar plantas térmicas, de mayor costo operativo y ambiental, refuerza esta tendencia de alza en el precio de la energía, impactando directamente las estructuras de costos de producción y servicio.
Desde el punto de vista tributario, un escenario de mayores costos energéticos podría influir en la base gravable de las empresas. Menores utilidades antes de impuestos significarían una reducción en el impuesto de renta a pagar, lo cual, aunque alivia la carga tributaria individual, podría impactar negativamente la recaudación fiscal del Estado. Adicionalmente, si el gobierno opta por implementar subsidios extraordinarios para mitigar el impacto del costo energético en los consumidores o sectores específicos, esto podría generar presiones sobre las finanzas públicas, lo que eventualmente podría conducir a ajustes en la política fiscal o a la reasignación de recursos presupuestarios, afectando otros rubros o programas.
Para las personas naturales, el incremento en las tarifas de energía representa una presión adicional sobre el presupuesto familiar, reduciendo el poder adquisitivo disponible para otros bienes y servicios. Contablemente, esto se refleja en un aumento de los gastos fijos mensuales, lo que puede requerir ajustes en la planificación financiera personal. A nivel macroeconómico, el encarecimiento de la energía puede desacelerar la actividad económica general, repercutiendo en el consumo, la inversión y la generación de empleo, con posibles efectos cascada sobre otros sectores productivos y la estabilidad económica del país.
Ante este panorama, es prudente que las empresas realicen una revisión y actualización de sus presupuestos operativos, incorporando escenarios de costos de energía más elevados. Se recomienda implementar de manera proactiva estrategias de eficiencia energética y gestión de la demanda, lo cual no solo mitigaría el impacto financiero directo, sino que también contribuiría a la estabilidad del suministro. Para los ciudadanos, la adopción de medidas de ahorro energético es fundamental para controlar el gasto doméstico y contribuir a la gestión de la demanda a nivel nacional.
Contrapunto de Yuly Esperanza Cala Granados
Columnista · Contrapunto financiero
Análisis de Yuly Esperanza Cala Granados
Análisis técnico preparado con asistencia de IA y publicado únicamente después de revisión editorial.
La proyección de una posible reducción en el nivel de los embalses del Sistema Interconectado Nacional (SIN) hasta un 15% en 2025, junto con el bajo nivel actual de cuatro represas clave, representa un riesgo material significativo para la estabilidad económica y operativa en Colombia. Desde una perspectiva empresarial, el impacto más directo se manifestará en el costo de la energía. Un aumento tarifario, derivado de la activación de plantas térmicas más costosas o de una menor oferta hidroeléctrica, incrementará los gastos operativos de las empresas en todos los sectores. Esto podría comprimir los márgenes de utilidad y afectar la competitividad, especialmente para aquellas industrias con alto consumo energético. Además, las interrupciones o restricciones en el suministro eléctrico podrían paralizar operaciones, resultando en pérdidas de producción e incumplimiento de compromisos comerciales, con posibles implicaciones contractuales y financieras.
Para las personas, el encarecimiento de la energía impactará directamente el presupuesto familiar, reduciendo el poder adquisitivo disponible para otros bienes y servicios. El incremento en los costos de producción empresarial, a su vez, podría trasladarse a los precios finales de los productos y servicios, impulsando presiones inflacionarias. A nivel fiscal, el gobierno podría enfrentar la necesidad de implementar subsidios para mitigar el impacto en consumidores o empresas, o realizar inversiones extraordinarias en infraestructura energética, lo que afectaría las finanzas públicas y el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Estos escenarios podrían generar desequilibrios macroeconómicos, afectando la percepción de riesgo del país y la confianza de inversionistas.
Desde una óptica contable y tributaria, las empresas deben considerar provisionar para posibles aumentos en los costos de servicios públicos, evaluar el deterioro de activos si la producción se ve comprometida, y revisar los modelos de valuación de inventarios y proyectos de inversión bajo escenarios de energía más costosa e inestable. En el ámbito tributario, un incremento en los costos operativos podría, paradójicamente, reducir la base gravable del impuesto sobre la renta si no se compensa con un aumento en los ingresos, pero el impacto macroeconómico general podría llevar a revisiones de las políticas fiscales y tarifarias. Es crucial que las empresas realicen análisis de sensibilidad y estrés financiero para cuantificar estos riesgos y sus posibles efectos en los estados financieros.
Ante este panorama, se recomienda a las empresas y a las personas llevar a cabo una revisión exhaustiva de sus patrones de consumo energético, identificando oportunidades para la implementación de medidas de eficiencia y ahorro de energía a corto y mediano plazo. Las empresas deben actualizar sus proyecciones financieras y presupuestos operativos para contemplar posibles aumentos en el costo de la energía, y considerar estrategias de cobertura o diversificación en el suministro energético, donde sea viable. Es prudente mantener una comunicación activa con los proveedores de servicios y autoridades, y explorar fuentes alternativas de energía o respaldos para mitigar riesgos de interrupción en la producción.
Fuentes y verificación
Información basada en La República · Economía. Publicación original: 11 de septiembre de 2026.
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